Introducción
La mano es la ventana más profunda, auténtica y sincera que podemos imaginar del alma humana. Las raíces de la lectura de manos son tan antiguas como la misma civilización y se remontan a la época de los fenicios, hace unos cuatro mil años.
Como arte adivinatorio esotérico, la quiromancia trasciende a su propio tiempo, pues se remonta a una tradición más simbólica y mística y, al mismo tiempo, mira hacia el futuro con una nueva visión de la conciencia humana.
En la baja Edad Media la quiromancia fue una disciplina muy respetada que se estudiaba en las universidades, pero con la aparición de la ciencia racional quedó relegada, junto con la astrología y la alquimia, a los arcones de la historia como si se tratara de un vestigio de una era menos racional.