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CIENCIAS OCULTAS -

Introducción

La mano es la ventana más profunda, auténtica y sincera que podemos imaginar del alma humana. Las raíces de la lectura de manos son tan antiguas como la misma civilización y se remontan a la época de los fenicios, hace unos cuatro mil años.

Como arte adivinatorio esotérico, la quiromancia trasciende a su propio tiempo, pues se remonta a una tradición más simbólica y mística y, al mismo tiempo, mira hacia el futuro con una nueva visión de la conciencia humana.

En la baja Edad Media la quiromancia fue una disciplina muy respetada que se estudiaba en las universidades, pero con la aparición de la ciencia racional quedó relegada, junto con la astrología y la alquimia, a los arcones de la historia como si se tratara de un vestigio de una era menos racional.

En la actualidad, a comienzos del siglo XXI, la gran fisura entra la ciencia y el misticismo se ha estrechado considerablemente. En cada uno de sus frentes, la ciencia confirma más que desmiente los fenómenos 'irracionales': se han medido los cambios que se producen en la actividad de las ondas del cerebro durante la meditación; el aura humana puede fotografiarse con una cámara Kirlian e incluso las partículas atómicas, que son las unidades básicas del universo, parecen ordenarse ellas mismas de acuerdo con las expectativas de quien las percibe.

Todo ello ha supuesto que, en lo que se refiere a la lectura de manos, la ciencia se encuentre en disposición de reexaminar lo evidente: se han publicado más de dos mil artículos de investigación sobre los aspectos de los diagnósticos basados en la palma de la mano respecto, por ejemplo, a las implicaciones de la longitud relativa de los dedos en la capacidad deportiva o las pautas de las huellas dactilares como indicadores de enfermedades genéticamente hereditarias.

Conforme se fue asimilando la quiromancia en la creciente corriente principal de las ideas aceptadas ella misma tuvo que cambiar para satisfacer la conciencia y los valores modernos.

La idea de la lectura de un 'destino' fijo proporcionado desde una barraca de feria ya no es válida. Las lecturas fatalistas del pasado fueron el resultado de un vulgo atrapado por factores socioeconómicos, 10 que implicaba que cualquier cambio señalado en las manos era casi con certeza producido por las interferencias externas (también conocidas como divinas).

Los lectores modernos de manos, más cultos, son lo bastante inteligentes como para apartarse de las lecturas simples y predictivas del pasado, en las que cualquiera que tuviese "una línea que se cruza con la línea de la vida es probable que sufra la muerte o un gran peligro por el Fuego" (del 'Digby Role', un tratado de quiromancia del siglo XV).

Los lectores de manos actuales a menudo se llaman 'quirólogos' (de la palabra latina que designa el estudio de la mano) o 'consultores de manos' en un intento por desprenderse del equipaje que la antigua quiromancia fue acumulando, y así es como nos llamaremos para el público en general.

Llámense como se llamen, actualmente hay más demanda de lectores de manos competentes que nunca, cuando las viejas certezas se desmoronan y la gente mira hacia lo espiritual preguntándose: '¿Quién soy?'

En la moderna aldea global dominada por la tecnología, el consumismo y los medios de comunicación, podemos perder de vista quiénes somos con demasiada facilidad. Todos estamos expuestos a parecidas presiones, a iconos falsos y de moda que se presentan como ideales o plantillas en las que basamos.

No fue así en el pasado, cuando los lazos y la influencia de la comunidad eran mucho más fuertes.

Con demasiada frecuencia nos modelamos a nosotros mismos en papeles que nos inculcan la industria de la música, las estrellas y los famosos, el estilo de vida de la publicidad, nuestros coetáneos o nuestros propios padres.

Nuestras naturalezas individuales, inmensamente diferentes, pueden verse fácilmente anegadas por la vorágine de los mensajes externos hasta que llega un momento en que nos damos cuenta de que estamos vacíos y nos sentimos insatisfechos, de que vivimos la realidad de otra persona.

Irónicamente, nuestros destinos están ahora en nuestras propias manos hasta un punto que carece de precedentes, pues en la moderna meritocracia (en referencia a que nuestro progreso social depende del mérito individual) el individuo tiene más control sobre el curso de su vida que en ninguna otra época de la historia.

Esto no significa negar la existencia de un kanna determinante, de fuerzas externas y genéticas que sin duda nos afectan, sino que con voluntad y estrategia esas presiones pueden mitigarse enormemente o transformarse en ventajas para cada uno.

El carácter crea en buena medida los acontecimientos futuros y las decisiones que tomamos se basan en la clase de personas que somos, de manera que estos factores conforman el tipo de vida que nos forjamos.

La persona que alberga una grave inseguridad, por ejemplo, puede crear un futuro en el que lleguen a cumplirse sus peores temores exhibiendo rasgos negativos como los celos o la posesividad y creando así una serie de relaciones destructivas. Una lectura de manos que constate este tipo de rasgos de la personalidad nos revelará el probable resultado de los acontecimientos.

Sin embargo, si analizamos con suficiente profundidad nuestras propias naturalezas podemos cambiar esas cualidades negativas y evitar un futuro difícil. La quirología puede señalar con exactitud esas características y retenerlas para su examen, de manera que podamos profundizar en nuestro propio conocimiento y tener la oportunidad de cambiar. Después nos ofrecerá la posibilidad de elegir donde antes había sólo compulsión y, desde luego, la mano nos indicará las mejoras subsecuentes conforme se vayan produciendo.

Este libro constituye una destilación de un curso de quirología de doce semanas que se completa con ejercicios al final de cada capítulo. Gracias a él muchos principiantes se han convertido en auténticos lectores de manos altamente profesionales y lo mismo hará con usted.

Cuando trabaje en los ejercicios podrá emplear su propia mano como modelo o plantilla; nada resulta tan fascinante como trazar los cambios de las líneas cuando responden a los cambios que ha introducido en usted mismo.

Antes que nada, la lectura de las manos exige sinceridad sobre cualquier otra consideración. Como lector de manos debe estar preparado para enfrentarse a sus temores más profundos y a conocer sus mayores poderes. Será el más increíble viaje de descubrimiento que nunca haya emprendido.

Aprenderá a mirar sin ideas preconcebidas, a ver detrás del velo.

Los seres humanos son complicados. Esté preparado para descubrir que su seguro y brillante amigo es en realidad una ruina nerviosa, que el artista de gran habilidad técnica puede padecer una desastrosa autoconfianza o que ese tipo tosco al que siempre ha evitado tiene un corazón de oro.

Aunque esté formado por los mismos elementos universales y por el mismo polvo cósmico, cada individuo es único, un universo aparte.

Resulta verdaderamente extraordinario lo que la lectura moderna de manos puede descubrir, sobre todo en el campo de la psicología. Pautas de conducta que pueden haber atrapado a una persona durante años aparecen reveladas al instante.

Puesto que en la actual vorágine del cambio de valores se encuentran las mareas vivas del pasado y el futuro, de la ciencia y el misticismo, el quirólogo debe mirar con un ojo fijo y sin prejuicios. Él o ella deben invocar el fuego prometéico de la perspicacia necesaria que ilumine las regiones más oscuras del alma humana y volver a conectar a las personas con el pleno esplendor de sus auténticas naturalezas.

Este apartado es el resultado de veinte años de práctica, investigación y revisión de toda la información disponible sobre el tema. En gran parte se trata de un texto original e inédito, que se publica aquí por vez primera, y más que enseñar un conjunto simplista de marcas o huellas de la palma de la mano y los rasgos de la personalidad asociados a ellas, usted adquirirá un conjunto de principios. Una vez que los haya asimilado será capaz de leer las manos de cualquier persona con gran precisión.

Tómese su tiempo. No puede esperar 'adquirir las habilidades necesarias para trabajar con una herramienta tan infinitamente rica en unas pocas horas. Este apartado no se ha escrito para quienes desean entretener o ejercer poder sobre otras personas: los falsos quirománticos de las fiestas. En primer lugar conózcase a sí mismo, lea su propia mano y enfoque el proceso de aprendizaje con humildad y respeto.

Convertirse en un lector de la palma de la mano es muy parecido a aprender un idioma extranjero. La quirología tiene su propio lenguaje de signos, señales e indicadores. Tiene sus reglas y un vocabulario que es preciso aprender. Es conveniente además que permanezca abierto a las sutilezas del azogue de su percepción intuitiva. La intuición añade color y brío a una lectura, siempre que el buen juicio y una demostrada perspicacia guíen el entendimiento.

Mire su propia mano por un momento.

Lo que aparece frente a usted ahora como un paisaje ininteligible de líneas, surcos, crestas y pliegues pronto hablará para revelarle los ríos de la conciencia, los caminos y llanuras de su naturaleza más íntima.

Aprenderá a revelar las diversas capas y sombras que conforman el mito de la personalidad: la palma se convertirá para usted en una ventana abierta al alma. Este conocimiento cambiará su vida y le hará inmensamente más rico.

Una buena lectura de mano es una experiencia iluminadora, reveladora e incluso mágica.

No obstante, bajo la magia yace mucho estudio y oficio práctico. Las herramientas para ejercerlo están aquí para ser aprendidas por cualquiera, pero si pretende llegar a ser un brujo modemo debe primero pasar por un aprendizaje, asimilar las lecciones, adquirir práctica y cosechar conocimientos.

Después podrá sembrar su propio polvo mágico y se sorprenderá del poder de sus hechizos.

Cómo utilizar este apartado

Al final de cada capítulo dispondrá de unos ejercicios prácticos que deberá llevar a cabo. Es importante hacerlo para consolidar la lección antes de continuar. Además, trate de comprobar sus observaciones buscando lo antes posible ejemplos de varios tipos 'en el trabajo de campo'. Analice la palma de las manos de sus amigos, colegas y familiares e imprima sus huellas. Dedíquese a cosechar todas las impresiones gráficas de manos que pueda para que cuando haya terminado el apartado disponga de un buen archivo.

Le resultará muy útil mantener un diario de sus lecturas de manos para registrar sus observaciones y reflexiones.

Este le llevará tan lejos como desee ir. Si lo que quiere es realizar bocetos rápidos del carácter de una persona, podría limitarse a dominar los capítulos tres, cinco o seis (la textura de la piel, los dedos y los esquemas de las huellas), e incluso si sólo puede identificar tres marcadores, como una huella dactilar en espiral, una piel de seda o un dedo índice corto, sabrá lo bastante para asombrar tanto a su cliente como a usted mismo, pero si lo que desea es leer con la habilidad de un maestro trabaje cuidadosamente todas y cada una de las secciones.

Cada capítulo es como un esquema de referencia que profundiza cada vez más en la naturaleza del ser humano. Cada esquema debe contemplarse a partir del anterior, penetrando en características cada vez más sutiles hasta captar la unicidad de una persona.

Alguien con una línea de Aire (cabeza) muy pragmática, por ejemplo, debe contemplarse dentro de los esquemas anteriores como la cualidad de papel de la textura de la piel y los aspectos relativos a la autoestima del dedo índice.

No se someta a la presión de proporcionar lecturas de verdad hasta que se sienta preparado. Simplemente mire las manos de la gente y haga preguntas para comprobar sus observaciones, o haga impresiones a tinta de sus palmas y estúdielas en casa. Trate siempre de encontrar un ejemplo por usted mismo más que apoyarse en el libro para cualquier indicación.

Tómese su tiempo, la primera lección de un buen lector de manos es 'apresurarse con calma'. Necesitará tiempo para convertir el mundano reino de la práctica en agudeza perceptiva.

Comience primero por su propia palma. Proceda siempre buscando los aspectos distintivos: si hay alguna señalo aspecto que se encuentra dentro de los límites normales, ignórelos.

Se han minimizado los nombres planetarios tradicionales adscritos a los diversos aspectos, pues muchas de las asociaciones están desfasadas y requieren conocimientos de astrología. Se emplean en lo posible términos más descriptivos y apropiados.

Sin embargo, es muy importante memorizar las metáforas de la lectura de la mano como, por ejemplo, la línea de Aire (cabeza) debe visualizarse como un 'rayo de luz' y el dedo meñique como una 'antena'. Este proceso de visualización es tan antiguo como la misma lectura de manos y constituye una técnica muy poderosa.

Estamos, pues, al inicio de un viaje increíble que le conducirá por las muchas autopistas y vericuetos del alma humana. ¡Disfrútelo!